sábado, 4 de diciembre de 2010

La ciudad de los monos

En una ciudad de Tailandia, existe algo así como un zoológico al revés. Mientras los humanos viven tras los barrotes, miles de monos disfrutan de una libertad total o libertinaje, que dirían algunos. Estos traviesos macacos no paran de hacer de las suyas -el mono- con total impunidad. Aún así, los locales los veneran y todos los años los agasajan con un gran banquete con toneladas de frutas, verduras y golosinas.
El cuartel general de los macacos se encuentra un templo más antiguo de la ciudad de Lopburi, situada a unas dos horas en coche al norte de Bangkok. Nuestros parientes lejanos comparten este templo jemer del siglo X con una familia de tímidos murciélagos. Los demás somos invitados.
Según el poema épico "Ramakian", la versión tailandesa del "Ramayama" indio, el dios-mono Hanuman fundó Lopburi y los macacos son descendientes suyos. Por este motivo, y para atraer turistas, los lugareños le regalan un espléndido festín el último domingo de noviembre.
Los simpáticos monos, sobre todo los más jóvenes, se lo pasan en grande escalando sobre los visitantes, mordiéndoles el pelo o buscando comida o cosas brillantes en los bolsos y bolsillos. Algunos hasta se asoman con descaro bajo las faldas femeninas. Menos mal que estos aristócratas de sangre divina no tienen derecho de pernada.





The city of the monkeys

In a Thai city, there is a kind of zoo where humans are the ones jailed behind bars. Thousands of long tail macaques are completely free, maybe too much. These naughty monkeys do not ever stop harassing the visitors with complete impunity. However, locals venerate them and every year give them a huge banquet with tonnes of fruits, vegetables and sweets.
The macaques´s headquarters are in oldest temple of Lopburi, located two hours or so north of Bangkok. Our far cousins share this Khemer temple built in the 10 century with a family of shy bats. All the rest are only guests.
According with the epic poem “Ramakian”, the Thai version of the Indian “Ramayana”, the monkey-god Hanuman funded Lopburi and the macaques are his descendants. For this reason, and to attract tourists, the neighbours offer them a splendid banquet the last Sunday of November.
The funny monkeys, mainly the youngest ones, have a great time jumping on people, biting their hair or searching in their bags and pockets for food or sparkling things. Some even dare to peep under the ladys' skirts. It´s a relief that this divine-blood aristocrats do not enjoy the “primae noctis”.