lunes, 25 de octubre de 2010

El genio de la lámpara

Los periódicos malasios son más aburridos que las instrucciones de una batidora, pero en raras ocasiones también llevan artículos fantásticos. Leí dos piezas el pasado 12 de octubre en New Straits Times sobre la magia negra y los genios o yinn, aquellas criaturas popularizadas por el cuento de Aladino en el libro de "Las mil y una noches".
Las autoridades malasias han declarado la guerra a los curanderos o bomoh no oficiales o que practican magia negra porque sus malas prácticas acarrean disputas y dramas en matrimonios, familias y colegas de trabajo. Por el contrario, los curanderos oficiales están registrados en una especie de colegio médico y sus prácticas se ajustan al Corán y el islam.
Otro artículo explicaba el caso de una niña de la provincia de Terengganu, en el norte del país, quien se desvanecía en medio de la noche para aparecer en árboles, tejados o cementerios a varios kilómetros de su casa. La pequeña nunca recordaba nada tras estos periplos paranormales. El culpable era un travieso yinn, por lo que la familia llamó a unos curanderos para que se deshiciera del molesto invitado.
La noticia venía ilustrada con una foto con el árbol donde la niña se vio teletransportada en una de sus noches paranormales.



Pero los exorcistas no sólo no eran colegiados sino también unos chapuzas porque lo único que hicieron es dejar sueltos hasta 12 genios o yinn por la vivienda familiar. Tuvo que intervenir tres bomoh de la Fundación Islámica de Terengganu que consiguieron atrapar a los yinn en recipientes sellados. Moraleja: "si unos genios pícaros rondan tu habitación, llama a un curandero con licencia".
No todos los genios son unos cabrones, también los hay generosos con los seres humanos. Según el Corán, Alá creó a tres tipos de seres: humanos, ángeles y yinn. Los humanos fuimos fabricados a partir de la arcilla y los genios a partir de fuego sin humo. Hay genios buenos y malos, musulmanes o no creyentes y pueden hacerse visibles o invisibles ante nosotros. Satán era un yinn que desobedeció a Dios y el propio rey Salomón contaba con varios genios como asesores. Así cualquiera.



GENIE'S LAMP

Malaysian newspapers are more boring than a blender's manual instructions, but rarely they also contain fantastic articles. Last October 12th I read two pieces in News Straits Times about black magic and genies or jinns, those creatures popularized by Aladdin tale in the book “One Thousand and One Nights.”
The Malaysian authorities have declared war to unofficial healers or bomoh or that practice black magic because their bad practices provoke disputes among married couples, families and work colleagues. On the contrary, official healers are registered in a sort of medical council and they work accordingly with the Koran and Islam.
Other news article talked about a case in Terengganu province, where a girl who vanished artfer dusks to end up in strange places such as treetops, roofs and cemeteries kilometers away from home. The child could never recollect this paranormal trips. Some jinns was to blame, so the family called some healers in order to get rid of such annoying guest.
The article had a picture with a tree on which the girls was found in one of his paranormal nights.
Not only the exorcists were not official, but they were so lousy that instead they left 12 genies or jinn around the house. Then, three bomoh from the Religious and Information Comimittee had to intervene to capture and keep the jinns in a sealed containers. The moral of the story: “If some naughty genies hang around your room, call a official healer”.
Not all jinns are a are such a bastards, there are also nice to human beings. According to Koran, Allah created three beings: humans, angels and jinns. We humans were fabricated from clay and jinns from smokeless fire. There are genies good and bad, Muslim and no believers and can at will appear visible or invisible. Satan is a jinn who disobeyed God and King Solomon had genies under his service. ¡Lucky him!

jueves, 7 de octubre de 2010

El templo de los penes

Imagino la cara de mi madre si aparezco un día en mi casa con un pene de madera colgando del cuello. O peor, si empiezo a regalar a mis sobrinos y sobrinas figuritas fálicas. No entenderían que lo hago por su bien, por muy pervertido que parezca.
El alumbramiento de un bebé es recibido en muchos hogares de Tailandia, Birmania y Laos por una retahíla de piropos parecido a esto:
"¡Qué niño más feo! Tiene cara de sapo y ojos de lechuza beoda. Rápido, tápalo con una manta para que no espante a las gallinas. ¡Feísimo!"
Los karen, un grupo étnico originario de Birmania, pone nombres horribles a los bebés. Tan lúgubre recibimiento dispensado a los bebés tiene el objetivo de desanimar a los espíritus a los que responsabilizan de las amenazantes enfermedades que siegan la vida de los infantes.
En el caso de Camboya, les cuelgan la placenta para causar asco a los espectros de las madres de las criaturas en sus vidas pasadas que no están dispuestas a permitir una nueva reencarnación del que fuera su hijo.
Otra manera ingeniosa de engañar a los espíritus es colgar a los bebés un pene de madera para hacerlos pasar por adultos y ocultar su edad a los espíritus. Muchos de estos niños nunca se separan de su amuleto fálico y de adultos lo siguen llevando atado al cuello porque le atribuyen cualidades mágicas.
Para la mayoría de los occidentales, la imagen del pene despierta el apetito sexual o una sensación de repugnancia estética o moral y, excepto en los cines porno y en algunas galerías de arte, se oculta como algo vergonzoso. Pero en Asia las figuras de falos se exhiben como amuletos en los mercados e incluso en los templos.
En el centro de Bangkok (tras el hotel Nai Lert Park), un altar conocido como el "Templo de los Penes" acoge figuras fálicas de todos los tamaños y colores puestos allí como ofrendas para Tuptim, el "espíritu del granado" que vive en el árbol. Muchas parejas visitan el altar cuando para tener descendencia. Cuando lo consiguen, vuelven al lugar con un gran pene entre los brazos como ofrenda para el espíritu. Muchas parejas no dudan en elegir este acogedor rincón para celebrar San Valentín, aunque esta efeméride haya sido importada de Occidente como los vaqueros, el hip-hop o la comida basura. El altar, semejante a un criadero de penes, también es frecuentado por los maridos cuando enviudan. Dejan los juguetes fálicos para no ser atormentados por el espíritu de sus esposas, que tras largos años de matrimonio se resisten a abandonar a su amado en vida.

The Penis Temple

I can imagine my mother´s face if one day I show up in my hometown with a wooden penis hanging in a pendant around my neck. Even worst, if I start giving my nephews and nieces phallic toys as souvenirs. They would not understand I do it for their best, though it seems extremely pervert.
The birth of a new baby is welcome in many households in Thailand, Burma, Cambodia and Laos with more or less these compliments:
“¡Such an ugly baby! He looks like a toad with drunken owl like eyes. Quickly, cover him up with a blanket, so that he doesn´t scare the hens. ¡So ugly...!”
Karen people, a ethnic group from Burma, name the newborn babies with horrendous names. Such a gloomy welcome to the infants seeks to discourage the spirits, blamed of the illnesses that cut the newborn babies. In the case of Cambodia, parents hold the placenta on the babies to scare away the spirits of their mothers in past lives, reluctant to let their former descendants having a new reincarnation.
Another ingenious of cheating the spirits is to hold a a wooden penis in the babies' neck to make them look like adults. Many of these children will never abandon their phallic amulet, believed to have magical powers.
For most westerners, the image of a penis awakes a sexual appetite or a moral and aesthetic repulsion y, apart from the porn cinemas and some art galleries, is concealed with shame. On the contrary, in Asia phallic figures are exhibited as amulets in markets and even in the temples.
In the center of Bangkok (behind hotel Nai Lert Park), a shrine known as the “Penis Temple” shelter all sizes and color penises left there as a offer for Tuptim, the “Pomegranate Spirit” that lives in the tree. Many couples visit the shrine to ask for a baby. When she gets pregnant, they go back to the place with a penis in their arms as a gift to the spirit. Some couples do not hesitate to choose this cozy corner as the place to celebrate San Valentine, though this love´s anniversary has been imported from the Western world like the jeans, hip-hop or fast food. The temple, similar to a penis breeding, is also frequented by widowed husbands. They leave the phallic toys, so they are not tormented by their wife, who do not accept abandoning their beloved after so many years in marriage.