martes, 10 de agosto de 2010

Bajo la mirada de las apsaras

Cuando uno sólo dispone de dos días para visitar un complejo monumental del tamaño de Angkor, en Camboya, el mayor desafío consiste en planificar los itinerarios para no convertir el viaje en una angustiosa carrera entre pilares y escaleras de piedra. 


A las pocas horas de deambular por los intrincados pasillos de Angkor Wat, me llamaron la atención de las apsaras, unas atractivas féminas esculpidas en la pared. Desde entonces, dediqué mi estancia a perseguir a estos cautivadores seres que no paraban de observar a los turistas desde sus frisos. Ellas me guiarían por entre las majestuosas ruinas.
No había ninguna de ellas con el mismo peinado o vestido. La mayoría estaba esculpida con gestos delicados, sosteniendo flores en la mano, aunque algunas aparecían bailando en poses manifiestamente eróticas. 
 

En la mitología hindú, las apsaras son una especie de ninfas acuáticas, especialmente dotadas para el baile y la música. Hay una historia entre una apsara y un rey humano que tiene muchas similitudes con el mito griego de Orfeo y Eurídice. 


Purûravas, un monarca de un antiguo reino hindú se enamoró de una apsara, Urvashí. Ella aceptó su amor, a condición de no verlo desnudo. Los compañeros de Urvashí en la corte del dios Indra sentían celos y tramaron un plan para separar a la pareja. Se disfrazaron de ladrones y robaron un cordero. El rey salió disparado para atraparlo sin siquiera vestirse, cuando lo descubrió su amada celestial. La apsara abandonó entonces a su amado. El afligido Purûravas se sumió en un pozo de tristeza. Pero los dioses se conmovieron por su amor y le permitieron ascender a la corte de Indra para reunirse con la bella Urvashí.

Under The Apsaras' Stare 

When one has only two days for visiting a monumental complex like Angkor, in Cambodia, the biggest challenge is to plan carefully the itineraries, so that the trip does not end in a breathless race among stoned pillars. 
After a few hours wandering in Angkor Wat, the beautiful Apsaras sculptured on the walls called my attention. Since then, driven by a sensual and cultural interest, I chased these heavenly beings that observe the tourist from their friezes. They would guide me through the magnificent ruins.
None of them had the same dress or hairstyle. Most Apsaras were sculptured with delicate gestures, holding flowers in the hand, but some seemed to dance with erotic movements.
In the Hindu mythology, Apsaras are a kind of female spirits proficient in the art of dancing and music. The story of the Apsara Urvashi and the king Purûravas keeps many similarities with the Greek myth of Orpheus and Eurydice.
Purûravas, monarch of a Hindu kingdom, fell in love with Urvashi. She accepted his love with only one condition: She could not see him naked. Urvashi´s former companions in Indra´s court in Heaven felt jealous of the king and plotted a plan to separate them. They disguised themselves as thieves and stole a lamb from the royal herd. The king rushed after the thieves with no time to get dressed. Her celestial lover discovered him and went back to Indra´s court. The distressed king fell into a well of sorrow. However, his luck turned back soon. The Gods felt pity for the couple and let him ascend into Heaven to reunite with his beautiful lover.

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